Cuando todavía no arrancó el crudo frío que azota, en este caso, las costas marplatenses, podemos escuchar música con la ventana abierta y un café no necesariamente caliente entre las manos (aunque particularmente poco gustoso).
Aquí Mclaughlin toca la guitarra de un modo casi disimulado. Y deja andar entre sus notas sin querer al resto de los instrumentos como uno deja correr a alguien que persigue un colectivo mientras anda tranquilamente por la calle en un crepúsculo estival.
¿Qué está escuchando? John Mclaughlin and the fourth dimention.
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